Nuestro laboratorio interno: qué analizamos en cada tejido
Cuando una marca selecciona un tejido para calzado, marroquinería u otra aplicación, necesita conocer algo más que su aspecto. También debe saber cómo se comportará durante el uso para valorar si es adecuado para el producto que quiere fabricar.
En Poveda Textil contamos con un laboratorio interno equipado para realizar diferentes ensayos sobre nuestros tejidos. Lo utilizamos para comprobar el comportamiento de los materiales durante su desarrollo y para validar que cumplen los requisitos técnicos de cada aplicación.
Entre las pruebas que realizamos se encuentran los ensayos de abrasión y flexión, junto con diferentes comprobaciones relacionadas con la solidez del color y su comportamiento frente a la luz.
Los ensayos en nuestro laboratorio interno
Abrasión: cuánto desgaste puede soportar un tejido
El ensayo de abrasión somete el tejido a ciclos repetidos de fricción para comprobar cómo evoluciona su superficie con el uso. Durante la prueba observamos en qué momento empieza a aparecer desgaste y cómo cambia el aspecto del material a medida que aumentan los ciclos. También podemos comprobar el comportamiento de acabados o recubrimientos y detectar alteraciones en la textura.
Esta información resulta especialmente útil para materiales destinados a productos sometidos a roce frecuente, como unas zapatillas deportivas, una bota de trabajo, una cartera o un bolso.
Flexión: cómo responde el tejido al doblarse repetidamente
El ensayo de flexión somete el material a ciclos continuos de doblado para comprobar cómo responde al movimiento repetido. Durante la prueba observamos la evolución de la superficie y, especialmente en tejidos con recubrimientos, si el material mantiene sus características a medida que aumentan los ciclos.
Es una prueba especialmente importante en calzado. La zona de flexión de una zapatilla o una bota se dobla constantemente al caminar, por lo que el tejido debe soportar ese movimiento sin que aparezca un deterioro prematuro. También resulta útil en determinadas partes de bolsos y otros artículos de marroquinería que se pliegan de manera habitual durante su uso, como una cartera.
Solidez al frote: comprobar si el color se transfiere
El ensayo de solidez al frote sirve para comprobar cómo responde el color cuando la superficie del tejido roza con otro material. La prueba puede realizarse en seco y en húmedo, ya que el comportamiento puede variar en cada situación.
Durante el ensayo comprobamos si el color permanece en el tejido o si parte de él se transfiere a la superficie con la que entra en contacto.
Este resultado es importante, por ejemplo, en un forro oscuro que estará en contacto con otros materiales, en un tejido para calzado que puede rozar con una prenda o en un bolso cuyo color debe mantenerse estable durante el uso.
Solidez a la luz: cómo evoluciona el color con la exposición
El ensayo de solidez a la luz comprueba la resistencia del color cuando el tejido se expone durante un tiempo determinado a una fuente de luz controlada.
Después de la exposición observamos si se ha producido una pérdida de intensidad o una variación de tonalidad respecto al material original. Así podemos conocer la capacidad del color para mantenerse cuando el producto va a recibir luz de manera habitual.
Es una información relevante para tejidos destinados a productos que pueden permanecer expuestos durante largos periodos, tanto durante su uso como en escaparates u otros espacios con una exposición continuada.
Un laboratorio interno al servicio del desarrollo
Contar con estos equipos en nuestras propias instalaciones nos permite realizar ensayos mientras desarrollamos un tejido y disponer de resultados técnicos sin tener que esperar a que el material esté completamente terminado.
Si una prueba muestra que el comportamiento no es el que buscamos para una determinada aplicación, podemos seguir trabajando sobre el desarrollo. Y cuando una marca necesita unas prestaciones concretas, podemos valorar el material teniendo en cuenta desde el principio el uso que tendrá el producto final.
Para las marcas, este servicio supone contar con un proveedor que puede acompañar la elección y el desarrollo del tejido con información sobre su comportamiento, especialmente cuando el material debe responder a unas exigencias técnicas concretas.







